{Creo que estoy rejuveneciendo}
Le dijo el Corazón al ojo del Cuervo.
En un palpito pausado y lento
{Yo creo que estoy naciendo.}
Brilló el ojo, como si fuera el sol cuando recién asoma,
por la cumbre de la barbilla, de la montaña.
{¿Y eso?.}
Palpitó de nuevo,
Mi corazón contento.
{Porque estuve ciego hace no mucho tiempo.
Y ahora por fin de nuevo te veo.
Palpitando cual gacela a todo correr,
Cuando subes la cuesta empedrada,
que lleva a tu casa.}
{Shhh..}
Palpito mi corazón acelerado por el nervio..
{Que rejuvenezco,
porque también yo por fin siento...
El verdadero brillo de tu mirada
cuando sentimos sincero}
Cuando duermen las palabras
y se calma el alma,
la luz se torna tenue,
cómo un ruiseñor
adormece su cantar.
y se calma el alma,
la luz se torna tenue,
cómo un ruiseñor
adormece su cantar.
El misterioso e inmenso mar,
templa sus aguas,
y la orilla cede sus labios a las algas,
que suavemente se dejan posar.
Cuando el silencio se hace compañero,
la luna con fuerza brilla más,
sin que nadie se atreva a romperlo,
sin que nadie se atreva a romperlo,
salvo para respirar.
La música en el corazón se adentra,
haciendo de él su hogar.
Y suenan melodías que saben a raíz,
Y suenan melodías que saben a raíz,
tierra,
hojarasca,
árbol
y mar.
hojarasca,
árbol
y mar.
Cuando la mirada se hace dueña,
los sueños se convierten,
en uno con la verdad,
el paisaje es el presente,
y la mente deja de pensar.
En el silencio de su intimidad,
El corazón de nuevo siente,
y el color se transforma natural.
Cuando los sentidos se armonizan,
el núcleo de la tierra deja de temblar,
la naturaleza vuelve a la vida,
besando con el aire la piel de la tierra,
y tus cabellos sin peinar.
el núcleo de la tierra deja de temblar,
la naturaleza vuelve a la vida,
besando con el aire la piel de la tierra,
y tus cabellos sin peinar.
Cuando la tempestad amaina,
el cuerpo vuelve a ser cuerpo,
la esencia es esencia,
y pájaro vuelve a ser el alma,
que retorna su volar.
La montaña despierta en mí.
Cuando estoy en tí.
Recordándome que está viva.
Y que a cada una de nosotros mira.
Y en un susurro…
me muestra el legado ancestral
de mi otra ramita.
Aquella torcida, que nunca se taló.
Por ello no amada.
No mirada.
Aunque su don era un intenso y embriagador olor.
Olor A Amor.
Cómo un boj.
Te regalo éste misterio.
El testigo de mi legado
Para que pueda ser amado,
Amado y descifrado.
Y En yin y en yang.
misterio a descifrar
Y al que sólo se puede mirar,
En luna llena
Y En noches en la hoguera.

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