Al amanecer , la fina lluvia besa los recios hombros abrigados de los que siempre madrugan. Trabajadores sin descanso, hechos a duros amaneceres invernales, a desayunos con cerveza tibia, y a acabar la jornada cuando, los animales nocturnos despiertan y , las luces de las poblaciones comienzan a iluminar las vacías calles. Al amanecer, todavía el abrigo de la noche moribunda protege del viento, ese viento que despierta con el rocío y el clarear del día, que mece al trigo espigado y besa a las hojas perennes. Todavía los pájaros duermen al amanecer, Y el silencio es cuna de los campos y bosques, y la oscuridad, ahora tibia y penetrable, se convierte en el preludio de lo que está a punto de comenzar. La inercia se hace dueña de los movimientos al amanecer. Como un titiritero baila con sus muñecos, hechos de hilos y madera. Como un reloj mueve las agujas inexorablemente. Como el pueblo despierta y las fábricas se encienden. Pero al amanecer también se muere. Se muere la otra vida, vivida en el mundo de los sueños, La impoluta luna se ahoga allá en el horizonte, entre las olas y el cielo. Muere poco a poco el silencio. y los ojos insomnes, abiertos durante la oscuridad nocturna, comienzan a cerrarse, a conciliar por fin el sueño. Al amanecer la muerte y el nacimiento, el fin y el comienzo, se unen en un solo instante, y comparten un mismo latido de tiempo. El día y la noche se abrazan en un lento suspiro de segundo y la calma nocturna cede su espacio de pueblos y ciudades, montañas , valles y playas al ajetreo diurno.
pero:
no se sabe porque razón eligió perderse. no se sabe porque razón decidió sumergirse tan dentro de si mismo, escondido en mentiras y sonrisas a media luz. No se sabe que buscaba, y si realmente buscaba algo. Pero se perdió, se perdió en el cielo estrellado, en el infinito lunar y nadie consiguió rescatarlo. Se perdió si, pero no desapareció, de hecho siempre estuvo presente, presente en todas las fiestas y convenciones, con su sonrisa a media luz, con su mirada ausente y sus frases a medio terminar. Al principio siempre había alguien que intentaba atraerlo a la realidad tangente con preguntas cómo hilos atados a un globo, pero éste globo, que era él mismo, luchaba por subir hacía las nubes, todo llenito de helio. Así que al final desistieron y soltaron el hilo hecho preguntas y dejaron de buscar sus ojos con las miradas- miradas como agujas de familiaridad que pretendieron en su momento pinchar la ausencia que obstinadamente se le agarraba al alma y no llo dejaba participar. Y así poco a poco, aunque estuviese presente, fué desapareciendo, Y en medio de los ruidos y luces de las fiestas su cuerpo se fué volviendo me nos nítido, el color de su piel mas transparente y su voz cada vez más apagada, como el agostar de los arboles cuando el sol calienta menos. Y es que su esencia había huído hacía las estrellas y su cuerpo terrenal luchaba por juntarse con ella. Y parece ser que lo consiguió, pués un buen día se encontró su ropa caía a un lado de la pista, ropa arrugada en el suelo, abandonada por él. Dicen que encontró lo que buscaba, que consiguió abrazarse a la fé de ese universo implacable, pescador de esencias.
porque:
Buen despertar
ResponderEliminarGracias!
Entre otras cosas para eso estamos
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